Haciendo historia
Me gusta la gente que forja historia, que no se queda parada en el camino, que está siempre dispuesta a poner acción en su diario existencial, sabiendo que la mejor manera de hacer memoria es la de ser amor para poder ser vida en el análogo, e injertar humanidad en sus tareas. Quizás tengamos que salir más de sí mismos, ser más cooperantes en esa búsqueda de encuentros armónicos, porque el mundo de hoy lo hemos convertido en un espacio de luchas inútiles, que no conducen nada más que al caos. Vuelva, pues, la calma. Tengamos generosidad y pongamos espíritu conciliador. Hay que reducir contiendas. No podemos acostumbrarnos a convivir con la crueldad más sanguinaria. Recapacitemos. Miremos hacia atrás. Hagamos memoria. Fomentemos las reuniones, pues en realidad nos sentimos demasiado distantes unos de otros, a pesar de que todo parece estar conectado, olvidándonos que lo primordial de esa interconexión son los verdaderos latidos del alma, siempre a punto de acoger y auxiliar. Sin duda, ...